De política y de fútbol / FIFA y Femexfut, de mal en peor

  • Por Roberto Gutiérrez / El Rayo

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El fútbol es un lenguaje universal

El fútbol no es solo un deporte; para el mundo representa el único lenguaje verdaderamente universal. Trasciende fronteras políticas, barreras idiomáticas, diferencias religiosas y estratos sociales como ningún otro fenómeno humano.

Es un lenguaje universal

No importa en qué rincón del planeta te encuentres: basta con un balón (o una pelota improvisada) para que dos desconocidos se entiendan al instante sin decir una sola palabra. Sus reglas sencillas y su accesibilidad total hacen que cualquier persona pueda jugarlo o entenderlo.

Es también un motor de identidad y pertenencia

Para comunidades, ciudades y países enteros, un equipo o una selección nacional es un reflejo de su historia y cultura:

A nivel local: Representa la voz y el orgullo del barrio o la ciudad.

A nivel internacional: Es una plataforma donde los países reafirman su identidad global y sus valores colectivos.

Produce una catarsis emocional

El fútbol funciona como un contenedor de emociones colectivas. Ofrece un espacio donde la alegría, la euforia, la angustia y la esperanza se experimentan al mismo tiempo entre millones de personas. Un gol en un minuto clave puede paralizar a un país completo.

Un fenómeno socioeconómico y cultural

Economía masiva: Mueve industrias multimillonarias en turismo, medios, infraestructura y patrocinios.

Plataforma de impacto social: Ha servido como herramienta contra el racismo, motor para la integración social y puente diplomático en momentos de conflicto bélico o tensiones políticas.

En resumen, para el mundo el fútbol es pasión, catarsis, memoria colectiva e identidad compartida.

Y si es todo esto, uno se pregunta: ¿cómo es que lo quiere vender el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, si es un bien intangible de la humanidad?

Por lo pronto, la negativa a hacerlo fue unánime en las asociaciones de fútbol y federaciones de Europa, Asia y Oceanía. No así en México, donde el «tibio» presidente de la Femexfut, Mikel Arriola, dijo que sí y que lo iba a pensar; pero ni tiempo le dieron, pues la iniciativa fue rechazada por la mayoría de las federaciones e Infantino dio marcha atrás ante el fracaso de su propuesta.

Frases para la historia

¿Qué les parece esta frase del mocho Eduardo Verástegui?: «México necesita un gobernante fuerte, virtuoso y orientado al bien común, rodeado de un consejo de personas sabias e independientes que actúen como contrapeso». Dicen que se la sopló Trump, pero en el buen sentido de la palabra, no sean malpensados.

Solo le faltó decir: «que se peine de raya y se baje los pantalones para hacer pis». La verdad es que, ante el fracaso de la izquierda que salió igual de ladrona que la derecha, hay quienes prevén un duro golpe en el 2027 a sus aspiraciones para seguir gobernando al país. Está saliendo a la luz toda la podredumbre y su falta de convocatoria. En San Luis Potosí, por ejemplo, ya se habla de que su dirigente, Rita Ozalia, ya se vendió al Verde y servirá de «tapete» para la elección del 27, en la que se elegirá gobernador. La gente se pregunta: ¿y la presidenta de México? ¿Y la dirigencia de Morena y López Obrador? ¿Pues no que muy derechos?

Aún cuando se entiende que la política nacional los trae muy ocupados con las nuevas iniciativas —como esa de la Ley de las Audiencias con la que quieren callar a sus críticos, lo que ha generado un fuerte debate nacional—, se repiten frases como esta del humorista español Jaume Perich: «Gracias a la libertad de expresión, hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco».

Aquí en San Luis Potosí, el Congreso del Estado dio marcha atrás y derogó el delito por el uso indebido de inteligencia artificial, pero el mal ya estaba hecho y la mancha quedará para siempre.

Las contribuciones de los argentinos a la ciencia, la música y la cultura universal son grandes, mucho más que el fútbol

Ahí están Jorge Luis Borges —a quien el inculto de Vicente Fox llamó «Borgues»—, Julio Cortázar y Ernesto Sabato. Por eso duele que se les señale solo porque perdieron en fútbol. De los chistes, eso sí, no se van a escapar, como ese de:

—¿Por qué los argentinos no se avientan en paracaídas?

—Porque siempre caen mal.

Así es que, desde aquí, vaya nuestra solidaridad con ellos y con su país. Con Milei no, porque los ha sumido en la pobreza para privilegiar al gran