Roberto Gutiérrez/El Rayo/fotos para ilustrar
«La siguiente tarea es administrar con responsabilidad, honestidad, eficiencia y eficacia: Rogel del Rosal
Por fin, después de casi cuatro meses de retraso, la Secretaría del Bienestar inicio la entrega de las tarjetas bancarias con los recurso del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de Pueblos Indígenas y Afromexicanas (FAISPIAM) a las comunidades indígenas de San Luis Potosí, en un monto aproximado de 502 millones de pesos.
Estos montos se distribuyen en las comunidades de acuerdo a su número de habitantes y grado de marginación, informo Rogel del Rosal Valladares
coordinador de Organizaciones Campesinas e Indígenas de la Huasteca Potosina, A.C.
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Con la administración directa de estos recursos, las comunidades indígenas podrán realizar las obras que has decidido en sus asambleas generales, principalmente las orientadas a fortalecer sus sistemas de agua, pavimentar calles y caminos, abrir caminos saca-cosecha, mejorar la vivienda, entre otras obras sociales de beneficio común.
Hay que recordar que el FAISPIAM, sólo representa el 10 por ciento del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) que administrará el estado y los municipios, por lo que las comunidades, a través de sus autoridades tendrán que gestionar los demás recursos que por derecho les corresponde ante las autoridades municipales y el gobierno del estado, para la realización de más obras y proyectos de desarrollo comunitario.
«Administrar el 10 por ciento del FAIS es un paso importante logrado por la persistente lucha de los pueblos y comunidades indígenas en los últimos 30 años». «Esta hay que continuarla a fin de que en los próximos años logren administrar el cien por ciento de lo que por derecho les corresponde, tal y como lo establece el artículo 2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos».
La tarea actual es lograr una buena administración del presupuesto y su aplicación cabal en la obra u obras acordadas en asamblea, para lo cual los comités de administración y vigilancia deben capacitarse suficientemente sobre todo en cuestiones administrativas, técnicas y legales a fin de obtener buenos resultados.
También es una oportunidad para que las comunidades vayan ganando experiencia en seleccionar proveedores que ofrezcan mejores precios, calidad y eficiencia; mejoren la coordinación de sus autoridades civiles y agrarias con los comités de administración y vigilancia; actualicen sus reglamentos internos para el buen gobierno comunitario y planifiquen su desarrollo pensando en que en los próximos años seguirán administrando su presupuesto directo en los montos que por derecho les corresponde.
Con este proceder, las comunidades indígenas podrán superar décadas de abandono, mejorar su infraestructura social e impulsar sus actividades económicas, sociales y culturales con libertad, sin que estén maniatadas a las migajas de los gobernantes municipales quienes se han despachado con la cuchara grande a costa del empobrecimiento de la población.
Así lo puntualizó Rogel del Rosal Valladares coordinador de Organizaciones Campesinas e Indígenas de la Huasteca
Potosina, A.C.
