*Por alto costo de funerarias, potosinos llevan ahí cenizas de sus muertos
Por Roberto Gutiérrez/El Rayo/Fotos
Y usted donde prefiere que lo entierren? En el Saucito, el Panteón Españita, en el de Milpillas? O tiene ahorros suficientes para descansar para siempre en una cripta privada, a costo prihibitivo, o en una iglesia con precio igual de caro?
Ya pensó en un parque?como muchos potosinos, de esos «valientes» que les gusta romper las reglas y decidió que sus cenizas o las de sus seres queridos queden sepultadas en el parque Tangamanga I, «El nuevo panteon», inaugurado en secreto por atrevidos ciudadanos, que han roto las reglas de la religión, la ciudad, la salud y huyen de los comerciantes mortuorios que lucran con la fe, como aquellos que Jesus expulsó del Templo».
LA ZONA IDEAL
«El parque Tangamanga I, es un lugar tranquilo además tiene zonas arboladas, con amplios jardínes bien cuidados, sin cuotas que pagar. Vigilancia y seguridad y sobretodo es gratis». Ideal para estar toda la vida. Dice Juan un hombre cuarentón obeso, pero vestido con ropa deportiva.
Aquí trajimos a mi papá, el venía por los menos cuatro veces a la semana a hacer ejercicio o caminar desde que el parque de abrio». Fue su lugar preferido y aquí quería estar toda la eternidad». Que dónde enterramos? Solo nosotros lo sabemos incluso hicimos un mapa con el lugar exacto, que irá pasando de padres a hijos en la familia, como si fuera un tesoro que todos guardamos. Nunca nadie lo encontrará jamás Dice Juan con énfasis.
Eso si aclara, mi papá era profundamente católico, pero el creía que la religión es una cosa y la muerte otra. Claro que no podemos poner una cruz, pues lo descubrirían y es mejor que nadie lo sepa. Dice.
A pregunta sobre si sabe de otras personas que también han sido enterradas sus cenizas en el parque, dice por supuesto que sí, de nuestros conocidos por lo menos hay cinco de ellos aquí. «También enterramos a mi comadre, ella se lo pidio a sus hijos y cumplieron su última voluntad. Tercea su esposa, una mujer de unos 40 años, de pelo teñido de rubio y uñas destelidas.
«Ya se convirtió en una tradición» enterrarlos en el parque. Unos en un lugar y otros en otro, pero todo en secreto y tendrían que excavar mucho para encontrarlos. Dice con énfasis la mujer.
LA CREMACIÓN EN MÉXICO
La cremación de personas fallecidas empezó en México en 1909, en la época colonial los restos de las personas se enterraban en las iglesias, de ahí ante el crecimiento de la población construyeron los panteones civiles como el del Saucito y así siguió la tradición. De hecho la cremación de los restos estaba prohibida por la iglesia Católica, hasta 1963, cuando el Papa Paulo VI levantó la restricción, pero prohíbe esparcir las cenizas o guardarlas en casa; exige depositarlas en lugares sagrados (iglesias o criptas) por lo que en teoría sería ilegal depositarlas en sitios públicos, como el Parque Tangamanga. (Rie).
En México prefieren la cremaciónoy es la opción más solicitada por los mexicanos. Entre el 60% y el 65% a nivel nacional elige la cremación (cifra que sube hasta el 90% en grandes ciudades) debido a razones económicas, la saturación de los panteones y la normalización tras la pandemia de COVID-19.
Pero además es más barata que un entierro. Un paquete básico privado oscila entre $6,700 y $14,700 MXN, mientras que los servicios públicos (IMSS/ISSSTE) van de $1,500 a $5,200 MXN. Un entierro tradicional puede superar los $40,000 MXN, lo que para muchos es prohibitiva.
Crece inhumación clandestina
El auge de la cremación en las últimas décadas ha impulsado una práctica social y cultural en constante crecimiento: el vertido clandestino o anónimo de cenizas humanas en parques urbanos principalmente por razones económicas que son disfrazadas por con cuestiones filosóficas.
Este fenómeno redefine la forma en que las familias modernas gestionan el duelo fuera de funerarias y cementerios tradicionales.
Existe una corriente actual que prioriza el simbolismo ecológico. Muchas familias buscan que los restos de sus seres queridos se integren al ciclo vital de la tierra, convirtiéndose de manera simbólica en parte del follaje, los árboles o los jardines de un parque.La elección de los sitios responde al apego cotidiano; se seleccionan los parques donde los fallecidos solían caminar, pasear a sus mascotas o pasar momentos felices en vida, transformando el espacio público en un memorial íntimo.
Las estrictas normativas urbanas que prohíben o limitan estas prácticas obligan a los deudos a realizar ceremonias discretas y anónimas para evitar multas o burocracia. Asimismo, esta opción elimina los gastos perpetuos de mantenimiento y derechos de piso en los cementerios privados o municipales.
El vacio legal
En México la legislación sanitaria no considera las cenizas como un riesgo de salud pública debido al proceso térmico de la cremación. Al no existir prohibiciones penales explícitas a nivel federal, se genera un vacío normativo que facilita esta práctica en bosques y áreas verdes.
Esta tendencia refleja un cambio profundo en los ritos funerarios contemporáneos, donde el anonimato y la libertad individual ganan terreno frente a los monumentos físicos y las tumbas convencionales.
La práctica sin embargo se ha hecho cotidina y hasta hoy es difícil precisar el número de personas fallecidas que ya descansan en el parque Tangamanga I, y si hay otros sitios similares donde también los potosinos hayan pedido los lleven a descansar para siempre y si en un futuro el gobierno Verde, cobrará algún impuesto para llevar ahí a las personas fallecidas a descansar.

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