Roberto Gutiérrez / Fotos: Redes
*¿México tendrá un cuarto Mundial?
Ahora sí se le juntó a México el «odio jarocho» (o la xenofobia) en la final del Mundial 2026. Las apuestas están parejas, 50 y 50. Por una parte aflora el «gusto» por España, que nos viene desde hace 500 años y, por el otro, el «amor» a los «ches» argentinos que les tenemos de unos años para acá, cuando México dejó de cantar tangos y empezó a discutir por temas de fútbol y por el gobierno de Milei. ¿Quién ganará? Pues el fútbol, pese a la sospecha que rondó todo el torneo de que era un evento diseñado para que Argentina se llevara la copa.
Esa mancha permanecerá para siempre y la FIFA deberá cargar con ella, pues dio pie a que surgiera y así quedará para la historia.
México, por su parte, también deberá pagar el costo de la intromisión de la FIFA en temas importantes de la vida nacional, como la exención de impuestos por 10 años que se le otorgó, el impedimento legal para demandarla, las facilidades consulares en la emisión de visas y los privilegios en temas de aduanas. Algunos de estos puntos se acotaron después; empero, dejaron un mal precedente.
Para la FIFA, México ha sido siempre una mina de oro que le ha permitido realizar tres mundiales, a pesar de la marginación y la pobreza del pueblo mexicano, aunadas a la falta de infraestructura deportiva y de servicios. México le ha garantizado a la federación afición, asistencia a los estadios y hasta festejos, todo para proyectar la idea de un México y un mundo feliz que no existe.
Por eso no asombró una nota que presumiblemente salió de la FIFA, en la que se asegura: «México nuevamente será la sede del Mundial en el 2038, el cual volverá a manos de la Concacaf por elección de Gianni Infantino, quien quedó maravillado con la afición mexicana». La misma nota añade que en esos 12 años «se tiene planeada la construcción de tres estadios de primer nivel en México, además de los nueve que ya están listos, con sus respectivas adaptaciones, para recibir una Copa del Mundo».
¡Ojalá y no! Pues el país tiene otras necesidades mucho más apremiantes.
En el plano local, el primer gol de la final fue de Morena al PAN con la detención de Ernesto Ruffo Appel, a pesar de la medalla que lleva en la frente por ser el primer gobernador de Acción Nacional en ganarle una elección al PRI. Esto abrió una nueva afrenta para el PAN, pero el blanquiazul no tiene armas para cobrarla debido al discurso de AMLO que aún permea en el país sobre los «prianistas» que México no quiere, una narrativa instalada en el subconsciente nacional.
Por lo pronto, será interesante ver lo que viene para México después del mundial con Donald Trump, y observar si habrá un coletazo o raspón en San Luis Potosí por todo lo que se ha dicho a nivel nacional sobre el gobierno potosino. También ya se habla de la supuesta salida de Rosa Icela Rodríguez de la Secretaría de Gobernación (Segob), lo que alborotaría la gallera para el 2027, pues la ubicaría como la indicada para encabezar a Morena.
Y mientras se decide si España o Argentina se coronan campeones del mundo, en la Fiscalía General de la República —esa que alguna vez ocupó el licenciado Antonio Rocha Cordero, el mejor gobernador que ha tenido San Luis Potosí— se fue Ulises Lara y dejó sola a Ernestina Godoy Ramos. Todo indica que ella tampoco estará mucho tiempo por una enfermedad que enfrenta; además, le afectará la salida de Lara, quien era de todas sus confianzas y que, aun cuando no se ha hecho oficial, enfrenta duros cuestionamientos.
En fin, aquí lo volveremos a platicar.
